Investigadores españoles señalan a un "asesinato estelar" como explicación del enigma de la 'erupción de Navidad'
Investigadores
españoles han descubierto cómo una estrella induce a otra a la muerte,
un asesinato estelar que transcurre en algo más de media hora y a
consecuencia del cual se origina un agujero negro con una masa algo
mayor que la del Sol y un diámetro de unos 20 kilómetros.
La
revista Nature publica esta investigación, realizada por un grupo
internacional encabezado por Christina Thöne y Antonio Ugarte Postigo,
del Instituto de Astrofisíca de Andalucía (Granada), en colaboración con
Miguel Ángel Aloy y Petar Mimica, de la Universitat de València. En
ella se encuentra una explicación plausible al enigma que propone la
erupción de Navidad, una emisión de rayos gamma (GRB, por sus siglas en
inglés) de más de media hora de duración que sucedió el 25 de diciembre
del 2010.
Esta erupción de Navidad, o GRB101225A según su identificación
científica, es el resultado de una estrella de neutrones fusionándose
con el núcleo de helio de una estrella gigante y antigua, a una
distancia de la Tierra de alrededor de 5.500 millones de años luz.
Gigantesca explosión
Este
"exótico" sistema binario pasó por una fase en la que la estrella de
neutrones penetró en la atmósfera de la estrella compañera gigante y al
alcanzar su núcleo se fusionó con él, lo que desencadenó una gigantesca
explosión, inicialmente invisible desde la Tierra, y posiblemente
también el nacimiento de un agujero negro. La tremenda cantidad de
energía liberada por la explosión fue canalizada lejos del centro de la
estrella a velocidades cercanas a las de la luz.
Según Miguel
Ángel Aloy, antes se pensaba que la mayoría de las GRB se asociaban a
estrellas más grandes que el Sol, las cuales acaban produciendo
supernovas.
Pero la erupción de Navidad, según Aloy, es una GRB
"rara", con propiedades distintas a las que se conocían hasta ahora, y
que podría considerarse como una evidencia de que existe una nueva forma
de producir agujeros negros estelares.
"Una estrella masiva muere
formando una supernova, mientras que esta ha sido inducida a la muerte
por su compañera, la cual ha ido cayendo hasta llegar al núcleo de la
estrella, donde se induce una explosión supernova inusual (de hecho,
hubiera pasado inadvertida de no ser por la detección de la GRB) y un
objeto muy compacto, posiblemente un agujero negro", ha explicado.
"Asesinato" en directo Aloy ha comentado que son habituales las parejas
de estrellas (sistemas binarios), "pero nunca se había visto casi en
directo este asesinato estelar".
La propiedad más inusual de esta GRB es
que contiene una "contribución térmica al espectro extraordinariamente
potente", y los investigadores consideran que este componente térmico
supone "un reto para el bien asentado paradigma que explica que la
radiación emitida tras la erupción de rayos gamma es de tipo no térmico
(sincrotrón)".
Las erupciones de rayos gamma son flases de radiación ultraintensa que
pueden llegar a la Tierra desde cualquier dirección del espacio.
Son
fenómenos tan potentes y energéticos que uno solo de ellos puede ser tan
luminoso como todas las estrellas visibles simultáneamente en el cielo,
aunque solo durante unos pocos segundos.
Nueva forma de morir
"Esta erupción realmente nos asombró a todos y tenía multitud de
propiedades anodinas, lo cual nos motivó a considerar un amplio abanico
de posibles explicaciones, incluso algunas relacionadas con la
posibilidad de que este fuera un raro acontecimiento en nuestra propia
galaxia", explica en un comunicado el investigador Petar Mimica.
"La
clasificación de las GRB podría tener que ser revisada a la luz de
estas recientes observaciones, según las cuales, las estrellas parece
que han encontrado nuevas formas de morir", concluyen los
investigadores.
Este blog pretende recopilar las noticias más representativas de los avances de la física de estos últimos años, antes de que desaparezcan de la web.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
martes, 8 de noviembre de 2011
Espectación sobre la partícula del bosón de Higgs
El descubrimiento está cada vez más cerca, pero aun no parece
definitivo, según el anuncio de una conferencia al respecto convocada en
el Laboratorio Europeo de Física de Partículas
ULa caza del bosón de Higgs, objetivo número uno del gran acelerador de partículas LHC, junto a Ginebra, podría estar acercándose al final, y con éxito, aunque los físicos todavía no parece que puedan cantar victoria de modo rotundo y definitivo.
El Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) ha anunciado una conferencia para el próximo martes en la que los responsables de los dos grandes detectores, Atlas y CMS, presentarán los análisis de los datos obtenidos en los últimos meses de colisiones de partículas en el LHC.
Se ha levantado mucha expectación en la comunidad científica al respecto y tanto Atlas como CMS se mantienen herméticos respecto a los resultados que van a presentar, pero muchos esperan que se anuncie que el Higgs está acorralado, aunque no se tengan aún los datos acumulados necesarios para afirmar que ha sido descubierto.
El director del CERN, Rolf Heuer, ha comunicado a todo el personal del CERN que esos nuevos resultados suponen "progresos significativos" en la búsqueda del bosón de Higgs, pero que efectivamente no son suficientes como para afirmar su existencia o descartarla.
Son análisis de bastantes más datos que los presentados este verano.
En la conferencia del martes, a primera hora de la tarde, la portavoz de Atlas, Fabiola Gianotti expondrá los últimos resultados de este detector y a continuación lo hará el portavoz de CMS, Guido Tonelli, con el otro.
Tras las dos presentaciones, de media hora cada una, en el auditorio central del CERN, habrá otra hora de debate entre los físicos del laboratorio.
El bosón de Higgs está predicho en la teoría de física de partículas pero nunca se ha visto en un experimento y su importancia reside en que permitiría explicar por qué tienen masa las partículas que la tienen, completando el Modelo Estándar que describe las partículas elementales y las interacciones entre ellas.
Los especialistas afirman que el LHC es suficientemente potente para descubrirlo o para descartar su existencia.
De cualquier modo será un gran descubrimiento.
ULa caza del bosón de Higgs, objetivo número uno del gran acelerador de partículas LHC, junto a Ginebra, podría estar acercándose al final, y con éxito, aunque los físicos todavía no parece que puedan cantar victoria de modo rotundo y definitivo.
El Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) ha anunciado una conferencia para el próximo martes en la que los responsables de los dos grandes detectores, Atlas y CMS, presentarán los análisis de los datos obtenidos en los últimos meses de colisiones de partículas en el LHC.
Se ha levantado mucha expectación en la comunidad científica al respecto y tanto Atlas como CMS se mantienen herméticos respecto a los resultados que van a presentar, pero muchos esperan que se anuncie que el Higgs está acorralado, aunque no se tengan aún los datos acumulados necesarios para afirmar que ha sido descubierto.
El director del CERN, Rolf Heuer, ha comunicado a todo el personal del CERN que esos nuevos resultados suponen "progresos significativos" en la búsqueda del bosón de Higgs, pero que efectivamente no son suficientes como para afirmar su existencia o descartarla.
Son análisis de bastantes más datos que los presentados este verano.
En la conferencia del martes, a primera hora de la tarde, la portavoz de Atlas, Fabiola Gianotti expondrá los últimos resultados de este detector y a continuación lo hará el portavoz de CMS, Guido Tonelli, con el otro.
Tras las dos presentaciones, de media hora cada una, en el auditorio central del CERN, habrá otra hora de debate entre los físicos del laboratorio.
El bosón de Higgs está predicho en la teoría de física de partículas pero nunca se ha visto en un experimento y su importancia reside en que permitiría explicar por qué tienen masa las partículas que la tienen, completando el Modelo Estándar que describe las partículas elementales y las interacciones entre ellas.
Los especialistas afirman que el LHC es suficientemente potente para descubrirlo o para descartar su existencia.
De cualquier modo será un gran descubrimiento.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Descubierta la supernova más lejana en el universo, hasta ahora
La explosión estelar que ahora captan los telescopios en
la Tierra, se produjo cuando el cosmos tenía solo 1.500 millones de años
Algunas estrellas explotan. Cuando esto sucede, y responde a distintos procesos físicos, se llaman supernovas y su luminosidad es tan alta que supera a la de la propia galaxia en la que reside.
Pero entre las supernovas hay un tipo especial, ultraluminosas o superluminosas, y unos científicos han encontrado dos de ellas que, además están muy lejos: una es la más distante descubierta hasta ahora.
Estalló cuando el universo tenía solo unos 1.500 millones de años (ahora tiene 13.700 millones) y su luz ha estado viajando hasta ahora.
La otra supernova corresponde al cosmos de 3.000 millones de años después del Big Bang. Aunque sean del universo joven, los dos astros que estallaron no eran de la primera generación de estrellas que se formaron tras la gran explosión inicial, pero el hallazgo de las dos supernovas superluminosas lejanas abre la posibilidad de depurar las técnicas de observación y explorar aquellos astros primitivos, dicen los científicos, que publican su hallazgo en la revista Nature.
Las supernovas se clasifican en tres tipos atendiendo a sus características y a los diferentes mecanismos que desencadenan las explosiones.
Las del llamado tipo Ia, que ha jugado un papel determinante en el descubrimiento de la energía oscura del universo al ayudar a los cosmólogos medir distancias en el universo, se producen cuando una estrella enana blanca de un sistema de dos astros ha devorado suficiente materia de su compañero para alcanzar la masa crítica y estalla, recuerda el especialista Stephen Smarti en Nature.
Otro tipo son las de colapso de núcleo, estrellas muy masivas, mucho más que el Sol, que han consumido todo su combustible de las reacciones nucleares que las hacen brillar y colapsan; entonces explotan lanzando al espacio ingentes cantidades de materia y radiación.
El tercer tipo son las supernovas superluminosas, 10 y 100 veces más brillantes que los dos tipos anteriores, respectivamente.
A estas pertenecen las muy lejanas SN2213-1745 y SN1000+0216, que han descubierto Jeff Cooke (Universidad Swinburne de Tecnología, en Australia) y sus colegas.
La primera estallo 3.000 millones de años después del Big Bang, y la segunda, la más lejana, sólo 1.500 millones de años tras la explosión inicial.
Los científicos no tiene claro el mecanismo que desenc
adena la explosión de las superluminosas, pero teoría si que tienen, y las llaman supernovas de pares electrón-positrón, es decir, de materia-antimateria (el positrón es la antipartícula del electrón).
La idea es que en estrellas realmente supermasivas (entre 100 y 300 masas solares), sus núcleos llegan a alcanzan temperaturas tan altas que se crean pares electrón-positrón. Entonces el astro se contrae, se desestabiliza y se desencadena una masiva explosión termonuclear de manera que el calor generado en el proceso enciende la supernova hasta intensidades superluminosas, explica Smartt.
Se conocían ya supernovas de este tipo pero mucho más cercanas a la Tierra, y el hallazgo de las dos tan distantes abre la puerta hacia la posibilidad de encontrar alguna incluso en la primera generación de estrellas, sugieren los investigadores liderados por Cooke. Además, las supernovas superluminiosas, “son extremadamente poco corrientes” en el cosmos cercano, “pero se espera que sean más comunes”, en el universo lejano, afirman.
Los investigadores han encontrado SN2213-1745 y SN1000+0216 en registros de hace unos años del telescopio Franco-Canadiense, en Hawai, aplicando una técnica desarrollada por ellos que les ha permitido descubrir estos fenómenos que se habían pasado por alto en su momento.
Así, la SN2213-1745 se captó en los rastreos del cielo de de 2005 y 2006, y la SN1000+0216, en los de 2006, 2007 y 2008. Luego, ellos las han observado con el telescopio de diez metros Keck I, también en Hawai, para calcular la distancia a la que están.
Los expertos miden la distancia por el valor del denominado corrimiento al rojo (z), y para estas dos supernovas son: z 2.05 para SN2213-17-45 y z 3.90 para SN1000+0216. El récord anterior de distancia de una supernova estaba en z 2.36, apunta Nature.
Algunas estrellas explotan. Cuando esto sucede, y responde a distintos procesos físicos, se llaman supernovas y su luminosidad es tan alta que supera a la de la propia galaxia en la que reside.
Pero entre las supernovas hay un tipo especial, ultraluminosas o superluminosas, y unos científicos han encontrado dos de ellas que, además están muy lejos: una es la más distante descubierta hasta ahora.
Estalló cuando el universo tenía solo unos 1.500 millones de años (ahora tiene 13.700 millones) y su luz ha estado viajando hasta ahora.
La otra supernova corresponde al cosmos de 3.000 millones de años después del Big Bang. Aunque sean del universo joven, los dos astros que estallaron no eran de la primera generación de estrellas que se formaron tras la gran explosión inicial, pero el hallazgo de las dos supernovas superluminosas lejanas abre la posibilidad de depurar las técnicas de observación y explorar aquellos astros primitivos, dicen los científicos, que publican su hallazgo en la revista Nature.
Las supernovas se clasifican en tres tipos atendiendo a sus características y a los diferentes mecanismos que desencadenan las explosiones.
Las del llamado tipo Ia, que ha jugado un papel determinante en el descubrimiento de la energía oscura del universo al ayudar a los cosmólogos medir distancias en el universo, se producen cuando una estrella enana blanca de un sistema de dos astros ha devorado suficiente materia de su compañero para alcanzar la masa crítica y estalla, recuerda el especialista Stephen Smarti en Nature.
Otro tipo son las de colapso de núcleo, estrellas muy masivas, mucho más que el Sol, que han consumido todo su combustible de las reacciones nucleares que las hacen brillar y colapsan; entonces explotan lanzando al espacio ingentes cantidades de materia y radiación.
El tercer tipo son las supernovas superluminosas, 10 y 100 veces más brillantes que los dos tipos anteriores, respectivamente.
A estas pertenecen las muy lejanas SN2213-1745 y SN1000+0216, que han descubierto Jeff Cooke (Universidad Swinburne de Tecnología, en Australia) y sus colegas.
La primera estallo 3.000 millones de años después del Big Bang, y la segunda, la más lejana, sólo 1.500 millones de años tras la explosión inicial.
Los científicos no tiene claro el mecanismo que desenc
adena la explosión de las superluminosas, pero teoría si que tienen, y las llaman supernovas de pares electrón-positrón, es decir, de materia-antimateria (el positrón es la antipartícula del electrón).
La idea es que en estrellas realmente supermasivas (entre 100 y 300 masas solares), sus núcleos llegan a alcanzan temperaturas tan altas que se crean pares electrón-positrón. Entonces el astro se contrae, se desestabiliza y se desencadena una masiva explosión termonuclear de manera que el calor generado en el proceso enciende la supernova hasta intensidades superluminosas, explica Smartt.
Se conocían ya supernovas de este tipo pero mucho más cercanas a la Tierra, y el hallazgo de las dos tan distantes abre la puerta hacia la posibilidad de encontrar alguna incluso en la primera generación de estrellas, sugieren los investigadores liderados por Cooke. Además, las supernovas superluminiosas, “son extremadamente poco corrientes” en el cosmos cercano, “pero se espera que sean más comunes”, en el universo lejano, afirman.
Los investigadores han encontrado SN2213-1745 y SN1000+0216 en registros de hace unos años del telescopio Franco-Canadiense, en Hawai, aplicando una técnica desarrollada por ellos que les ha permitido descubrir estos fenómenos que se habían pasado por alto en su momento.
Así, la SN2213-1745 se captó en los rastreos del cielo de de 2005 y 2006, y la SN1000+0216, en los de 2006, 2007 y 2008. Luego, ellos las han observado con el telescopio de diez metros Keck I, también en Hawai, para calcular la distancia a la que están.
Los expertos miden la distancia por el valor del denominado corrimiento al rojo (z), y para estas dos supernovas son: z 2.05 para SN2213-17-45 y z 3.90 para SN1000+0216. El récord anterior de distancia de una supernova estaba en z 2.36, apunta Nature.
martes, 4 de octubre de 2011
El hilo cósmico que nos une, revelado
Científicos han descubierto pruebas de un gran filamento de
material que conecta la Vía Láctea con otras agrupaciones de galaxias y
con el Universo entero
Astrónomos de la Universidad Nacional de Australia han descubierto el hilo cósmico que teje la estructura del Universo.
Se trata de un filamento con una gran cantidad de material que conecta nuestra galaxia, la Vía Láctea, a otras agrupaciones cercanas de galaxias que, a su vez, están interconectadas de la misma forma con el resto del Universo.
La investigación, que muestra una especie de «escalera» al cielo, aparece publicada en Astrophysical Journal.
«Examinando las posiciones de antiguos grupos de estrellas, llamados cúmulos globulares, encontramos que los cúmulos forman un plano estrecho alrededor de la Vía Láctea en lugar de estar dispersos por todo el cielo», explica el astrónomo Stefan Keller. «Lo que hemos descubierto evidencia un hilo cósmico que nos conecta a la vasta extensión del Universo», explica.
A su juicio, este hilo de cúmulos estelares y galaxias pequeñas alrededor de la Vía Láctea «es como el cordón umbilical que alimentó nuestra galaxia durante su juventud».
Existen dos tipos de materia que componen el Universo: la materia dominante -aquella que forma todo lo que conocemos, incluidos las galaxias, estrellas, planetas- y la predominante y enigmática materia oscura, que nadie puede ver pero de cuya existencia está convencida una buena parte de la comunidad científica.
Una esponja de cocina
«Una consecuencia del Big Bang y el dominio de la materia oscura es que la materia ordinaria es impulsada, como la espuma en la cresta de una ola, a una vasta extensión de hojas y filamentos interconectados sobre enormes vacíos cósmicos, al igual que la estructura de una esponja de cocina», explica Keller.
A diferencia de una esponja, sin embargo, la gravedad atrae el material sobre estos filamentos interconectados hacia el más grande de los conglomerados de materia, «y nuestros resultados muestran que los cúmulos globulares y las galaxias satélite de la Vía Láctea trazan este filamento cósmico».
«Los cúmulos globulares son sistemas de cientos de miles de antiguas estrellas apretadas en una bola. En nuestra imagen, la mayor parte de estos cúmulos de estrellas son los núcleos centrales de las galaxias pequeñas que se han elaborado a lo largo de los filamentos por la gravedad», continua Keller.
Una vez que estas pequeñas galaxias se acercaron demasiado a la Vía Láctea fueron despojadas de la mayoría de las estrellas, que se añadieron a nuestra galaxia, dejando solo sus núcleos. «Se cree que la Vía Láctea ha crecido hasta su tamaño actual por el consumo de cientos de galaxias más pequeñas durante el tiempo cósmico».
Astrónomos de la Universidad Nacional de Australia han descubierto el hilo cósmico que teje la estructura del Universo.
Se trata de un filamento con una gran cantidad de material que conecta nuestra galaxia, la Vía Láctea, a otras agrupaciones cercanas de galaxias que, a su vez, están interconectadas de la misma forma con el resto del Universo.
La investigación, que muestra una especie de «escalera» al cielo, aparece publicada en Astrophysical Journal.
«Examinando las posiciones de antiguos grupos de estrellas, llamados cúmulos globulares, encontramos que los cúmulos forman un plano estrecho alrededor de la Vía Láctea en lugar de estar dispersos por todo el cielo», explica el astrónomo Stefan Keller. «Lo que hemos descubierto evidencia un hilo cósmico que nos conecta a la vasta extensión del Universo», explica.
A su juicio, este hilo de cúmulos estelares y galaxias pequeñas alrededor de la Vía Láctea «es como el cordón umbilical que alimentó nuestra galaxia durante su juventud».
Existen dos tipos de materia que componen el Universo: la materia dominante -aquella que forma todo lo que conocemos, incluidos las galaxias, estrellas, planetas- y la predominante y enigmática materia oscura, que nadie puede ver pero de cuya existencia está convencida una buena parte de la comunidad científica.
Una esponja de cocina
«Una consecuencia del Big Bang y el dominio de la materia oscura es que la materia ordinaria es impulsada, como la espuma en la cresta de una ola, a una vasta extensión de hojas y filamentos interconectados sobre enormes vacíos cósmicos, al igual que la estructura de una esponja de cocina», explica Keller.
A diferencia de una esponja, sin embargo, la gravedad atrae el material sobre estos filamentos interconectados hacia el más grande de los conglomerados de materia, «y nuestros resultados muestran que los cúmulos globulares y las galaxias satélite de la Vía Láctea trazan este filamento cósmico».
«Los cúmulos globulares son sistemas de cientos de miles de antiguas estrellas apretadas en una bola. En nuestra imagen, la mayor parte de estos cúmulos de estrellas son los núcleos centrales de las galaxias pequeñas que se han elaborado a lo largo de los filamentos por la gravedad», continua Keller.
Una vez que estas pequeñas galaxias se acercaron demasiado a la Vía Láctea fueron despojadas de la mayoría de las estrellas, que se añadieron a nuestra galaxia, dejando solo sus núcleos. «Se cree que la Vía Láctea ha crecido hasta su tamaño actual por el consumo de cientos de galaxias más pequeñas durante el tiempo cósmico».
jueves, 15 de septiembre de 2011
Descubierto un mundo con dos soles
El planeta extrasolar es del tamaño de Saturno y esta hecho de roca y de gas.
El planeta extrasolar Kepler-16b tiene aproximadamente el tamaño de Saturno, está hecho de roca y gas (mitad y mitad) y no destacaría especialmente en la lista de casi 700 de estos cuerpos ya descubiertos, a no ser por una notable particularidad: está en órbita no de una, sino de dos estrellas a la vez, es decir, de un sistema binario. Son dos astros de menor masa que la solar (un 20% uno, y un 69% el otro) y el planeta cumple una vuelta completa a su alrededor (un año) en 229 días (Venus lo hace alrededor del Sol en 225 días) siguiendo una órbita casi circular. Los astrónomos que lo han descubierto -con el telescopio Kepler, de la NASA-.
No es el primer planeta en un sistema estelar binario que se detecta, destacan los especialistas de la revista Science. donde se presenta el descubrimiento, pero el interés reside, sobre todo, en el método con el que lo han encontrado Laurance R. Doyle, del Instituto SETI , y sus colegas. Se trata de detección por tránsito, es decir, cuando los astrónomos se percatan de la existencia de un cuerpo en órbita de una estrella (en este caso dos) porque se cruza por delante de ella en la línea de visión desde la Tierra, produciendo un pequeño eclipse que atenúa el brillo del astro. El Kepler es un telescopio especializado en este tipo de observaciones, diseñado para medir precisamente la ligerísima disminución transitoria del brillo de una estrella cuando pasa por delante un planeta, y se dedica a vigilar este efecto en 150.000 astros.
En el caso de Kepler-16b el tránsito, o eclipse, es múltiple: primero, cuando la estrella menor se cruza por delante de la mayor y se aprecia una atenuación de su luz; en el segundo caso, el astro mayor se interpone entre el observador -en la Tierra- y el astro menor y este último queda totalmente eclipsado; en el tercer caso -y cuarto, al haber dos estrellas-, es el planeta el que pasa por delante atenuando muy ligeramente el brillo de los astros.
Los investigadores explican que con esta técnica del tránsito pueden tomar medidas muy precisas de la masa, el radio y las trayectorias de los tres cuerpos del sistema. Los dos astros siguen una órbita excéntrica de 41 días uno alrededor del otro.
Gracias a las medidas que han podido tomar, Doyle y sus colegas concluyen que el planeta (que no tiene características de ser habitable) se formó a partir del mismo disco de polvo y gas del que surgieron las dos estrellas.
El planeta extrasolar Kepler-16b tiene aproximadamente el tamaño de Saturno, está hecho de roca y gas (mitad y mitad) y no destacaría especialmente en la lista de casi 700 de estos cuerpos ya descubiertos, a no ser por una notable particularidad: está en órbita no de una, sino de dos estrellas a la vez, es decir, de un sistema binario. Son dos astros de menor masa que la solar (un 20% uno, y un 69% el otro) y el planeta cumple una vuelta completa a su alrededor (un año) en 229 días (Venus lo hace alrededor del Sol en 225 días) siguiendo una órbita casi circular. Los astrónomos que lo han descubierto -con el telescopio Kepler, de la NASA-.
No es el primer planeta en un sistema estelar binario que se detecta, destacan los especialistas de la revista Science. donde se presenta el descubrimiento, pero el interés reside, sobre todo, en el método con el que lo han encontrado Laurance R. Doyle, del Instituto SETI , y sus colegas. Se trata de detección por tránsito, es decir, cuando los astrónomos se percatan de la existencia de un cuerpo en órbita de una estrella (en este caso dos) porque se cruza por delante de ella en la línea de visión desde la Tierra, produciendo un pequeño eclipse que atenúa el brillo del astro. El Kepler es un telescopio especializado en este tipo de observaciones, diseñado para medir precisamente la ligerísima disminución transitoria del brillo de una estrella cuando pasa por delante un planeta, y se dedica a vigilar este efecto en 150.000 astros.
En el caso de Kepler-16b el tránsito, o eclipse, es múltiple: primero, cuando la estrella menor se cruza por delante de la mayor y se aprecia una atenuación de su luz; en el segundo caso, el astro mayor se interpone entre el observador -en la Tierra- y el astro menor y este último queda totalmente eclipsado; en el tercer caso -y cuarto, al haber dos estrellas-, es el planeta el que pasa por delante atenuando muy ligeramente el brillo de los astros.
Los investigadores explican que con esta técnica del tránsito pueden tomar medidas muy precisas de la masa, el radio y las trayectorias de los tres cuerpos del sistema. Los dos astros siguen una órbita excéntrica de 41 días uno alrededor del otro.
Gracias a las medidas que han podido tomar, Doyle y sus colegas concluyen que el planeta (que no tiene características de ser habitable) se formó a partir del mismo disco de polvo y gas del que surgieron las dos estrellas.
lunes, 27 de junio de 2011
Un asteroide del tamaño de dos autobuses rozará la Tierra esta noche
El objeto pasará a 12.000 kilómetros de nuestro planeta y los científicos aseguran que no representa ninguna amenaza
Sydney. (Dpa).- Un asteroide del tamaño de dos autobuses pasará en la madrugada de mañana a apenas 12.000 kilómetros de la Tierra, sin que esto represente amenaza alguna, según afirman los científicos.
El asteroide 2011 MD pasará junto al planeta a las 01:00 GMT de mañana, señaló Fred Watson, del Observatorio Astronómico Australiano, al canal ABC.
Se trata de un asteroide demasiado pequeño para poder ser visto con el ojo humano y sólo podrá divisarse con ayuda de potentes telescopios desde Sudáfrica, añadió Watson.
Aunque este asteroide no entrará en la atmósfera terrestre, está previsto que en 2029 el Apophis presente una mayor amenaza. "Pasará cerca de la Tierra, aunque probablemente no colisione contra nosotros", añadió el experto.
Sydney. (Dpa).- Un asteroide del tamaño de dos autobuses pasará en la madrugada de mañana a apenas 12.000 kilómetros de la Tierra, sin que esto represente amenaza alguna, según afirman los científicos.
El asteroide 2011 MD pasará junto al planeta a las 01:00 GMT de mañana, señaló Fred Watson, del Observatorio Astronómico Australiano, al canal ABC.
Se trata de un asteroide demasiado pequeño para poder ser visto con el ojo humano y sólo podrá divisarse con ayuda de potentes telescopios desde Sudáfrica, añadió Watson.
Aunque este asteroide no entrará en la atmósfera terrestre, está previsto que en 2029 el Apophis presente una mayor amenaza. "Pasará cerca de la Tierra, aunque probablemente no colisione contra nosotros", añadió el experto.
miércoles, 22 de junio de 2011
Agujeros negros inesperados
Las galaxias del universo primitivo tienen objetos
superdensos de los que no escapa ni la luz - La destrucción de una
estrella produce un potente destello
Los agujeros negros, esos objetos tan masivos que de ellos no pueden escapar ni las partículas de la luz, siguen sorprendiendo a los científicos. "No teníamos ni idea de qué harían los agujeros negros en las galaxias primitivas y ni siquiera si existirían; ahora sabemos que están allí y que crecen como locos", dice el astrónomo Ezequiel Treister.
Y debe de haber unos 30 millones de esos agujeros negros supermasivos del universo primitivo, si se extrapolan los resultados de las últimas observaciones del cosmos lejano realizadas por este investigador de la Universidad de Hawai y sus colegas.
Otro agujero negro también ha llamado mucho la atención recientemente.
En este caso parece que se trata del que ha engullido una estrella masiva que se le acercó demasiado. A finales del pasado marzo, los astrónomos detectaron en una galaxia bastante lejana un potente estallido de alta energía y pensaron que era un destello de rayos gamma más; pero enseguida se dieron cuenta de que este era muy extraño por su larga duración y por su brillo excepcional (100 veces superior a lo normal).
"El fogonazo generó una cantidad tremenda de energía durante un período bastante largo de tiempo y sigue emitiendo aún, dos meses y medio después.
Esto se debe a que, al resultar desgarrada la estrella por el agujero negro, la materia hace un remolino, como el agua que se va por el desagüe de una pila, y ese proceso emite una enorme cantidad de energía", explica Joshua Bloom.
Este investigador lidera el equipo internacional, con participación de varios científicos españoles, que ha dado a conocer este fenómeno en dos artículos publicados en el último número de la revista Science, mientras que Treister y su equipo presentan sus agujeros negros del universo primitivo en Nature.
El agujero que se ha tragado la estrella masiva se denomina Sw1644+57 y está en una galaxia situada a unos 3.800 millones de años luz.
El fogonazo inicial fue detectado el pasado 28 de marzo -aunque pudo comenzar tres o cuatro días antes- por el telescopio Swift de la NASA, diseñado precisamente para detectar desde el espacio los llamados estallidos de rayos gamma que se producen constantemente en el cielo. A continuación, fue observado con otros telescopios en órbita -incluido el Hubble, el Chandra y el XMM-Newton (ambos de rayos X)- y en la Tierra.
"Es un fenómeno realmente único", dice Alberto J. Castro-Tirado, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (del CSIC), uno de los españoles que ha participado en las observaciones y análisis del extraño fogonazo de alta energía. "También en nuestra galaxia, la Vía Láctea, existe un agujero negro en el centro, pero está dormido, como en hibernación, porque engulle materia de su entorno a un ritmo pausado".
El astro, que seguramente resultó engullido en Sw1644+57, -los científicos hablan aún de hipótesis porque puede haber otras explicaciones de lo observado- resultaría destruido al acercarse al agujero negro por la gravedad: como la atracción gravitatoria es superior en la cara de la estrella orientada al agujero negro que en la opuesta, el cuerpo resulta estirado y se desgarra.
Pero el proceso es todavía más curioso. "Parte de la materia de la estrella [al caer en el agujero negro] es expelida y confinada en dos chorros", continúa Castro-Tirado. Y da la casualidad de que, en este caso, uno de los chorros está orientado en la línea de observación de la Tierra, por lo que los astrónomos lo captan de frente con toda su energía.
Así se explicaría el brillo extremo observado en este fenómeno, que no ilumina uniformemente a su alrededor sino solo en los dos haces de alta energía, emitidos en sentido opuesto.
Bloom y sus colegas estiman que aproximadamente el 10% de la masa del astro tragado se ha convertido en energía irradiada en rayos X. Sw1644+57 se sigue estudiando y poco a poco los científicos irán dando a conocer más datos y análisis -se barajan otras interpretaciones.
Si 3.800 millones de años luz se considera una gran distancia, mucho más lejanas están las galaxias en las que se han encontrado los otros agujeros negros, los del universo primitivo.
Están a unos 13.000 millones de años luz, así que su luz fue emitida cuando apenas habían pasado 800 ó 900 millones de años desde el Big Bang.
Treister y sus colegas apuntaron el Chandra durante seis semanas a un fragmento pequeño del cielo para observar los objetos lejanísimos y, combinando las imágenes con las de otros telescopios, buscar agujeros negros en unas 200 galaxias primitivas.
solamente han descubierto agujeros No en muchas de ellas sino que, además, han observado que crecen a la vez que las galaxias que los alojan.
Esto se había observado ya en el universo más cercano, pero nunca a esas grandes distancias. "La mayoría de los astrónomos piensan que en el universo actual los agujeros negros y las galaxias son, en cierta medida, simbióticos en su crecimiento, pero ahora mostramos que esa relación de dependencia mutua ha existido desde el inicio de los tiempos", señala Priya Natarajan, de la Universidad de Yale (EE UU).
Como esos agujeros negros jóvenes están casi completamente envueltos en densas nubes de gas y polvo, su entorno no suele verse con los telescopios ópticos, pero los rayos X emitidos en los violentos procesos de las proximidades del agujero (al engullir materia) atraviesan ese velo de gas y polvo y los observatorios especiales que captan esa radiación pueden ver lo que allí acontece
Los agujeros negros, esos objetos tan masivos que de ellos no pueden escapar ni las partículas de la luz, siguen sorprendiendo a los científicos. "No teníamos ni idea de qué harían los agujeros negros en las galaxias primitivas y ni siquiera si existirían; ahora sabemos que están allí y que crecen como locos", dice el astrónomo Ezequiel Treister.
Y debe de haber unos 30 millones de esos agujeros negros supermasivos del universo primitivo, si se extrapolan los resultados de las últimas observaciones del cosmos lejano realizadas por este investigador de la Universidad de Hawai y sus colegas.
Otro agujero negro también ha llamado mucho la atención recientemente.
En este caso parece que se trata del que ha engullido una estrella masiva que se le acercó demasiado. A finales del pasado marzo, los astrónomos detectaron en una galaxia bastante lejana un potente estallido de alta energía y pensaron que era un destello de rayos gamma más; pero enseguida se dieron cuenta de que este era muy extraño por su larga duración y por su brillo excepcional (100 veces superior a lo normal).
"El fogonazo generó una cantidad tremenda de energía durante un período bastante largo de tiempo y sigue emitiendo aún, dos meses y medio después.
Esto se debe a que, al resultar desgarrada la estrella por el agujero negro, la materia hace un remolino, como el agua que se va por el desagüe de una pila, y ese proceso emite una enorme cantidad de energía", explica Joshua Bloom.
Este investigador lidera el equipo internacional, con participación de varios científicos españoles, que ha dado a conocer este fenómeno en dos artículos publicados en el último número de la revista Science, mientras que Treister y su equipo presentan sus agujeros negros del universo primitivo en Nature.
El agujero que se ha tragado la estrella masiva se denomina Sw1644+57 y está en una galaxia situada a unos 3.800 millones de años luz.
El fogonazo inicial fue detectado el pasado 28 de marzo -aunque pudo comenzar tres o cuatro días antes- por el telescopio Swift de la NASA, diseñado precisamente para detectar desde el espacio los llamados estallidos de rayos gamma que se producen constantemente en el cielo. A continuación, fue observado con otros telescopios en órbita -incluido el Hubble, el Chandra y el XMM-Newton (ambos de rayos X)- y en la Tierra.
"Es un fenómeno realmente único", dice Alberto J. Castro-Tirado, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (del CSIC), uno de los españoles que ha participado en las observaciones y análisis del extraño fogonazo de alta energía. "También en nuestra galaxia, la Vía Láctea, existe un agujero negro en el centro, pero está dormido, como en hibernación, porque engulle materia de su entorno a un ritmo pausado".
El astro, que seguramente resultó engullido en Sw1644+57, -los científicos hablan aún de hipótesis porque puede haber otras explicaciones de lo observado- resultaría destruido al acercarse al agujero negro por la gravedad: como la atracción gravitatoria es superior en la cara de la estrella orientada al agujero negro que en la opuesta, el cuerpo resulta estirado y se desgarra.
Pero el proceso es todavía más curioso. "Parte de la materia de la estrella [al caer en el agujero negro] es expelida y confinada en dos chorros", continúa Castro-Tirado. Y da la casualidad de que, en este caso, uno de los chorros está orientado en la línea de observación de la Tierra, por lo que los astrónomos lo captan de frente con toda su energía.
Así se explicaría el brillo extremo observado en este fenómeno, que no ilumina uniformemente a su alrededor sino solo en los dos haces de alta energía, emitidos en sentido opuesto.
Bloom y sus colegas estiman que aproximadamente el 10% de la masa del astro tragado se ha convertido en energía irradiada en rayos X. Sw1644+57 se sigue estudiando y poco a poco los científicos irán dando a conocer más datos y análisis -se barajan otras interpretaciones.
Si 3.800 millones de años luz se considera una gran distancia, mucho más lejanas están las galaxias en las que se han encontrado los otros agujeros negros, los del universo primitivo.
Están a unos 13.000 millones de años luz, así que su luz fue emitida cuando apenas habían pasado 800 ó 900 millones de años desde el Big Bang.
Treister y sus colegas apuntaron el Chandra durante seis semanas a un fragmento pequeño del cielo para observar los objetos lejanísimos y, combinando las imágenes con las de otros telescopios, buscar agujeros negros en unas 200 galaxias primitivas.
solamente han descubierto agujeros No en muchas de ellas sino que, además, han observado que crecen a la vez que las galaxias que los alojan.
Esto se había observado ya en el universo más cercano, pero nunca a esas grandes distancias. "La mayoría de los astrónomos piensan que en el universo actual los agujeros negros y las galaxias son, en cierta medida, simbióticos en su crecimiento, pero ahora mostramos que esa relación de dependencia mutua ha existido desde el inicio de los tiempos", señala Priya Natarajan, de la Universidad de Yale (EE UU).
Como esos agujeros negros jóvenes están casi completamente envueltos en densas nubes de gas y polvo, su entorno no suele verse con los telescopios ópticos, pero los rayos X emitidos en los violentos procesos de las proximidades del agujero (al engullir materia) atraviesan ese velo de gas y polvo y los observatorios especiales que captan esa radiación pueden ver lo que allí acontece
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